Para los padres

Cómo ser un increíble padre primerizo

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La paternidad es increíble, y también es increíblemente dura. Es posible que tengas ideas románticas sobre lo fantástica que será la relación con tu bebé a medida que crezca y se desarrolle. O puede tener pesadillas sobre la posibilidad de estropearlo todo. Y, a veces, es probable que tengas ambas cosas. Pero no tienes que improvisar. Afortunadamente, este es un camino que muchos han recorrido antes que tú.

Aunque la paternidad no viene con un manual de instrucciones, esperamos que estos consejos sean lo mejor. Así que respira hondo, abróchate el cinturón de seguridad y prepárate para conocer ocho maravillosas maneras de ser un padre primerizo.

1- Estar disponible

Nadie quiere que «Gatos en la cuna» sea su canción de paternidad, así que no dejes que eso ocurra. Decide ahora mismo dedicar tiempo a tu hijo. Pon las necesidades de la familia en primer lugar desde el principio, y haz que la disponibilidad sea tu primer hábito de padre increíble.

Si esperas a más tarde para empezar a salir del trabajo a tiempo o a coger días de vacaciones para cuidar de tu hijo enfermo, será una lucha mucho mayor para tus supervisores y compañeros. Hazles saber desde el primer día que tu bebé es tu máxima prioridad, y respetarán esa llamada con el paso del tiempo. Además, nunca tendrás que lamentar haberte perdido ese recital de piano o esa reunión de padres y profesores.

2- Sé flexible

Lo primero que hay que hacer con todas tus ideas preconcebidas sobre ser padre es renunciar a ellas. La crianza de los hijos no puede hacerse según las reglas. Cada niño, y cada padre, es diferente. Eso significa que cada hito, cada brote de crecimiento y cada sesión de pellizco serán únicos. El hecho de que a ti y a tu padre les haya ido de una manera, no significa que a ti te vaya a ir igual.

Renuncia a tus expectativas y acepta todas las posibilidades de esta nueva relación. Esto deja espacio para que seas el mejor padre que puedas ser (y deja espacio para que tu hijo sea exactamente quien se supone que debe ser).

3- Sé un ejemplo

Ayuda a tu hijo a ser el mejor mostrándole lo mejor de ti. Trátalos como querías que te trataran a ti cuando eras más joven y trátalos como quieres que ellos traten a los demás.

Está bien compartir tu sabiduría a través de charlas oportunas, pero nada causa mayor impresión que ver esas palabras en acción. Comprométete a enseñar con el ejemplo, y tanto tú como tu pequeño seréis mejores por ello.

4- Sé juguetón

Es fácil sentirse abrumado por las pesadas responsabilidades de la paternidad, pero no dejes que todo lo serio te paralice. Los padres increíbles son padres divertidos. Está bien jugar, divertirse y reírse. Permítete remangarte, tirarte al suelo y pasarlo en grande con tu hijo.

Lo mejor de todo es que jugar con tu bebé no tiene por qué estar planeado. Algunos de los mejores momentos de unión son espontáneos. Así que no pierdas de vista las oportunidades de hacer una tontería o poner una cara graciosa; esos momentos de juego te ayudarán a superar los niveles de estrés.

5- Sé cariñoso

No te prives de demostrarle a tu bebé lo mucho que lo quieres. Sé cariñoso tanto en palabras como en acciones. Las relaciones entre padres e hijos son uno de los lugares especiales en los que expresar lo que se siente no está sujeto a la preocupación por el rechazo. Disfruta de este privilegio de la paternidad con abrazos, besos, palmaditas en la espalda y muchos «te quiero».

A medida que tu hijo crece, encuentra formas divertidas de demostrarle que es importante. Una nota en la comida de tu hijo o un mensaje de «muy bien hecho» seguro que le hace sonreír y le anima.

6- Sé constante

Tanto si se trata de llegar a casa para la cena como de cumplir una promesa, la constancia es el sello de los padres increíbles. No es la parte más divertida de la paternidad, pero este hábito puede ahorrarte años de preocupaciones y frustraciones a medida que tu hijo crece.

Cuando tu hijo sabe que puede contar contigo para hacer lo que dices, aprende que el mundo es un lugar seguro. Eso les da la libertad de probar cosas nuevas e incluso de superar los límites. De este modo, les enseñas a confiar y también les sirves de modelo para ser dignos de confianza.

7- Sé un compañero

No existen los «deberes de mamá» ni los «deberes de papá». Tú y la mamá de tu bebé sois compañeros, así que actúa así desde el principio.

Si no estás seguro de cómo colaborar, pregúntale qué puedes hacer. Asume el papel de papá a tope y sorprenderás a todo el mundo con lo increíble que eres, no solo como padre, sino como un verdadero socio en vuestra relación y familia.

8- Sé indulgente

Si te saltas todas las demás recomendaciones de esta lista, no te saltes ésta. Ninguna otra cosa en la vida viene con un lado más grande (o más instantáneo) de culpa que la paternidad. Vas a tener muchas oportunidades de castigarte y desear haber hecho algo diferente. Pero no caigas en esa madriguera.

Estate dispuesto y preparado para perdonarte a ti mismo. Así tendrás una pizarra fresca de paternidad cada día. Y avanzar sin cargar con la culpa y el arrepentimiento te convertirá en un padre increíble.

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